Sudáfrica 2010 desde dentro (de la A a la Z)
Un Mundial es algo muy serio. Un mes de pasión futbolera que se almacena fotográficamente en la memoria de los aficionados, ocupando el espacio destinado a temas más trascendentes. Y es que, me van a perdonar, entre las cosas menos importantes de la vida, el fútbol resulta una de las más importantes.
Dispuestos a vivir por y para el fútbol durante varias semanas, la RAD se marchó de expedición al invierno sudafricano. La excusa del deporte nos iba a permitir, una vez más, descubrir un país tan atractivo como desconocido.
A nuestros lectores ofrecemos, una vez terminada la montaña rusa de emociones deportivas de las últimos semanas, un repaso alfabético de nuestras aventuras y desventuras en el país de la bandera multicolor. Desde el verdadero interior del Mundial, desde la certeza de la realidad que allí vivimos y sentimos durante unas semanas mágicas.
A de África, que nos recibió con los brazos abiertos a través de su puerta sur. Sudáfrica se mostró como un país fascinante y lleno de contrastes. Pero sin duda fueron sus gentes (zulús, hindúes y blancos de origen europeo) los principales causantes de que nuestro viaje resultara irrepetible y excitante (“ayoba!!” como ellos dicen en afrikans) a cada paso.
B de Bafana, “los muchachos” del equipo de Sudáfrica pasarán a la historia por un doble motivo: ser la primera selección organizadora que no supera la 1ª fase y, sobre todo, por ganarse el cariño de todos. Sus cánticos, sus bailes y su ilusión desbordada (tuvieron en sus botas el 3-0 a Francia que les acercaba a una clasificación casi imposible) convirtieron la camiseta amarilla en un éxito de ventas. Consumada su eliminación, la afición de los bafana, huérfana de equipo, ofreció al mundo una lección de deportividad animando a los equipos clasificados y acudiendo a los estadios masivamente (el 60% de las entradas totales las utilizaron sudafricanos).
C de Comida, y de Cerveza. Un viejo comentarista bilbaíno lo repetía hasta la saciedad: “el fútbol es el único deporte compatible con la hora de comer”. Nuestros horarios durante el viaje se organizaron en torno al fútbol. No se comía y se bebía en horario europeo ni africano, sino mundialista. Los criterios de búsqueda de restaurante eran claros: pantalla grande (o gigante, ummm…), cerveza local (siempre “Black Label”, la cerveza de los negros, la rubia perfecta a 1/2 euros) y algo de comer. Las especialidades locales las reservamos para disfrutarlas con calma los días sin fútbol. Marisco y pescado fresco, fantásticos vinos (a precios muy asequibles) y, sobre todo, caza. Decenas de variedades de antílopes y venados (apunten una delicatessen, el kudu), cocodrilo, avestruz, facócero, etc.
D de El Diego, o D10S como prefieren algunos. Como cantaba Calamaro, “estamos esperando que vuelvas / siempre te vamos a querer“. Sin duda, uno de los personajes del Mundial. Como sacado reluciente de una película de mafiosos, las cámaras perseguían sus gestos. Y él, cómodo en el escenario mundialista que tan bien conoce y tanto habrá echado de menos, no defraudó. Risueño, cercano y cariñoso, el eterno 10 argentino se volvió humano y falible en el banquillo, arrollado por el descaro de una Alemania con acné juvenil. En todo caso, a sus devotos, 16 años sin Diego en los Mundiales se nos habian hecho demasiado largos.
E de España.Yendo de menos a más, alcanzó la culminación de un ciclo. Durante la primera fase, economizó esfuerzos y preciosismos, tirando de practicidad y de Villa. Sin errores. Esperando a que los partidos madurasen y se abriesen los huecos. Pese al accidente suizo, las primeras dificultades reales las ofreció Chile que se atrevió a arrebatar el balón a España. En la hora de la verdad, las eliminatorias sirvieron para confirmar su hegemonía actual en el planeta fútbol. Solo el muro paraguayo y los karatekas holandeses hicieron dudar por momentos del triunfo. Pero aparecieron finalmente los centrocampistas, el factor diferencial de la Roja, para adueñarse por siempre del balón y avanzar hacia el título. El éxito confirma definitivamente a una generación irrepetible de peloteros y una forma solidaria de entender el fútbol, bajo patente azulgrana.
F de Fracasos: Individuales, de estrellas como Cristiano Ronaldo (estuvo pero nadie lo vío), Rooney (desesperado), Cannavaro (de mejor jugador del mundial 2006 a peor jugador del 2010) o Etoo (peleado con todos, como en su peor versión). De entrenadores como Capello (8’5 millones €/año), Dunga (no le echaremos de menos), Domenech (aún menos) o Antic. De equipos, como Italia (desconocida y eliminada por un equipo del montón con un gol de saque de banda! En otros tiempos no hubiesen podido volver a casa), Brasil (jugando a ser fría y calculadora, se le disparó el arma en el pié y quiso volver a ser Brasil…por supuesto no se acordaban; el último Brasil, el del 94 de Romario y Bebeto quedaba demasiado lejos), Inglaterra (el proyecto pre-mundial prometía pero los líos de faldas y la falta de especialistas en puestos clave les condenaron) o Francia (nadie esperaba nada de ellos y no nos defraudaron, la verdad).
G de Goles: Recordaré de forma especial tres tipos goles de este mundial. Los uruguayos, repletos de potencia y emoción gracias a Suárez, Abreu (loco!) y el “Cacha” Forlán (crack!). Los españoles, destilados con el paso de los minutos entre decenas de piernas rivales gracias a Villa, Pujol y el Laudrup de Albacete. Los alemanes, un prodigio de velocidad y precisión al contrataque, a través de Schweinsteiger, Muller, Klose, Podolski y Ozil. Y luego quedarán algunas maravillas sueltas de Tévez, Gio, Quagliarella, Maicon, Tshabalala o Gyan.
H de Hinchada: Al igual que le sucede al maestro Enric González, “me supera la cosa del patriotismo”, pero simpatizo con varias selecciones. Por cercanía, por haber vivido allí, por su comportamiento dentro y fuera del campo…Y cuantos más hinchas me encuentro a lo largo y ancho del mundo no deja de aumentar mi lista.
Porque, por ejemplo, resultaba imposible no simpatizar con la afición uruguaya, que tras décadas de aburrimiento disfrutaba por fin del fútbol celeste, el verdadero corazón que hace latir ese pequeño gran país; o con los altibajos de los mexicanos, que tan pronto nos invitaban a visitar cierto “tequila town” en el centro de la ciudad, como se enfadaban recordando “aquel cambio del pendejo del Vasco Aguirre”; también saltamos y cantamos (prueben, prueben) junto a la “banda loca de la Argentina“ y, al inicio del partido de cuartos, nos llovieron papelitos como a Kempes en el estadio Monumental del 78; días antes, compartimos grada y tromba de agua con los surcoreanos y su disciplinada y armoniosa forma de animar al son del himno de la alegría; y los ingleses, ay, los ingleses…que pese a su prematura derrota habían decidido no volver a casa y seguían llenado pubs y llenando de banderas los estadios. Al fin y al cabo, este invento del fútbol es suyo, no?
I de Imágenes: tantas y tantas grabadas en nuestras mentes. Del primer Mundial en Africa, sus lugares y gentes, la victoria de la Roja, estar presentes en un Argentina-Alemania, visitar el mítico Chalees de Port Elizabeth, asistir a un partido en el estadio más bonito del mundo (el Moses Mabhida de Durban)…
J de Jabulani: Diabólico y enjabonado, quizás. La excusa oficial, seguro. “Los avances hacen avanzar al fútbol” afirmó Casillas al inicio de la copa mundial. Pues eso.
K de “Ke Nako!”. Es el momento. La hora de Sudáfrica, representante de un continente olvidado por las instancias deportivas, que ha demostrado su capacidad y potencial de futuro. Un país protagonista de un mundial del siglo XXI, que obtiene un notable alto en organización, entusiasmo e ingenio, tapando la boca de los agoreros que anunciaban caos y disturbios. Enhorabuena! Ahora llega otro momento: el de buscar fórmulas para ocupar los fantásticos estadios, aprovechar el tirón económico, seguir siendo protagonistas (¿Ciudad del Cabo olímpica en 2020?), etc.
L de Lineker. A medida que la juvenil y multicultural Alemania destrozaba equipos sin piedad, nos acordamos del ariete inglés y de su famosa cita: “el fútbol es un deporte inventado por los ingleses y en el que siempre ganan los alemanes“. Quisimos volver a escucharlo una vez más, así que nos fuimos a por él. La RAD con todo un pichichi mundialista.
M de Mandela. A sus 91 años, Nelson Mandela, el “último santo vivo” como algunos afirman, o Madiba, como le denominan cariñosamente los sudafricanos en la calle, sigue observando como su joven país avanza hacia el futuro repleto de luces y sombras. Pero en el país de la “revolución negociada” que alumbró uno de los más grandes milagros humanos jamás acontecidos, una vez más, el deporte se convierte en un poderoso instrumento de avance. Aunque los Bafana no hayan alcanzado las cotas de éxito de los Springboks en el 95 (seguramente el país no lo necesitaba como entonces) el fútbol impulsa nuevamente la movilización de masas y la confraternización de pueblos y razas. Como afirma Mandela, “el deporte debe servir para transformar el mundo, porque posee el poder de inspirar y de unir a la gente como pocas otras cosas.”
N de Naturaleza: “Al creador se le fue la mano en este país” solíamos afirmar mientras deteníamos una y otra vez nuestra furgoneta para contemplar montañas, oceános, playas y lagos en este singular Jardín del Edén. Partiendo desde la sinigual Ciudad del Cabo, y circulando a través de sus viñedos recorrimos durante días la denominada “Garden Route”. Las imágenes hablan por sí solas.
O de Opiniones: son “como los culos, todos tenemos uno”. Y en un Mundial toca opinar, disentir, predecir, rectificar, recordar y disfrutar…siempre en torno al fútbol. Cerveza en mano. Y con amigos.
P de Porteros. Entre bromas comentábamos que el mejor portero del mundial estaba siendo un delantero (el uruguayo Suárez por su mano milagrosa). El inglés Green abrió la veda con estrépito ante EEUU pero la lista de errores de bulto la fueron ampliando el resto de guardametas casi sin excepción, con un rosario de balones tragados, fallos de colocación, despejes mal dirigidos, etc. En descargo de algunos (no recurriré a la excusa del balón) la juventud dominante en metas como las de Italia, Alemania, Argentina, Uruguay, Chile, etc. De todos modos, no fue un mundial de porteros, aunque los finalistas me quisieron llevar la contraria.
Q de Qué. Futuros imposibles. Pasados alterados. Preguntas sin respuesta. ¿Qué hubiera pasado si alguno de los 4 árbitros ve el gol de Lampard? Inglaterra empataba a 2 ante Alemania tirando de orgullo y quedaban 45 minutos. ¿Y si Ghana hubiese avanzado a las semifinales? Un continente volcado frente a los herederos de los colonos holandeses. ¿Habría cambiado Alemania con Ballack en el equipo, jugando “por decreto”? ¿Qué hubiese pasado si el árbitro anula el gol ilegal de Tévez contra México? ¿O si se da por válido el gol legal del paraguayo Valdez en el que ya fue el partido más complicado de la campeona?
R de Revelaciones: Cada vez se complica más descubrir jugadores en un Mundial. La vigilancia de ojeadores y medios de comunicación nos presenta a las futuras estrellas cuando apenas levantan un metro. Aún así, Muller, Coentrao, Ayew, Pedro o Busquets han presentado en sociedad sus credenciales. Destaca el ejemplo de los dos últimos, que hace menos de dos años, estaban jugando el playoff de ascenso a 2ºB: Barça B-Barbastro.
S de Suárez: protagonizó el partido más emocionante del Mundial. Como afirma su compatriota Eduardo Galeano, “gracias a su acto de patriótica locura, él fue expulsado, pero Uruguay no”. En una plaza repleta de hinchas africanos, vivimos con la carne de gallina diez minutos de sensaciones que resumen la esencia del fútbol: emoción al límite (tras 119′ de partido), alegría contenida (penalty, afición ghanesa), resignación (afición uruguaya), lamento (Suárez en el tunel, expulsado), derrumbe (Gyan, fallo en el 120′), explosión de alegría (Suárez en el tunel y todo el equipo uruguayo), redención (Gyan 1er penalty), seguridad (Forlán 1er penalty), drama (fallos de ambos equipos), locura (Abreu), más locura (todo Uruguay), silencio (África).
T de Televisión: Felicidades a la realización. Por la liturgia inicial (equipos+tunel+niños+balón que recoge el árbitro+ salida+himnos), por el innovador juego de cámaras (aérea + línea de portería) y por las medidas y espectaculares repeticiones (cámara super-lenta). Por otra parte, vivir el Mundial en SA nos permitió un lujo: aislarnos de la sobredosis mediática patria y disfrutar de retransmisiones plácidas, y minutos de análisis futbolístico reposado pre y post partido (de la mano de técnicos y leyendas como John Barnes). Un oasis!!
U de Umfolozi: el parque natural elegido para nuestro safari. 96.000 hectáreas. Otra combinación perfecta: cena con cocinero local en plena sabana, noche en cabaña de madera y amanecer en jeep rumbo a los “5 grandes”. Aquí los tienen…
V de Vuvuzela: El símbolo del Mundial. Como lo fue la ola mexicana, pero más ruidosa. 110 decibelios. 30 céntimos de coste (producción china, por supuesto). 3 euros de precio (a regatear). Eso sí, nueva mentira mediática: ni en los estadios ni en las calles repletas de hinchas, eran el instrumento de tortura que nos quisieron vender (algunos con bastante gracia como Forges).
W de Waka Waka: Tampoco echamos de menos a Bisbal. Teníamos a Shakira y a Bob Marley (funcionaba la conexión con Jamaica). Sin olvidar los ritmos tribales, el gospel y el machacón tecno sudafricano que acompañaron nuestras horas de furgoneta y paseos.
X de Xabi/Xavi: Recuerden y cuenten a sus descendientes que les vieron jugar juntos y ganar un Mundial. Dos de los mejores ejemplares de nuestros admirados pulcros y aseados. Pura inteligencia. Amor por el juego. Disfrute máximo para los sentidos.
Y de Yo estuve allí y Z de Zakumi (la mascota del mundial) para terminar el repaso.
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Exhaustos, con el cuerpo molido y sin apenas voz, volvimos a casa tras un mes de fútbol. Pero ya estamos sintiendo nostalgia, porque las imágenes se amontonan en nuestros recuerdos.
Transmitir
Según el Diccionario de la Real Academia Española: Del latín transmittêre. Primera acepción: Trasladar, transferir. Quinta acepción: Conducir o ser el medio a través del cual se pasan las vibraciones o radiaciones.
Pues bien, durante 2 horas y 18 minutos de la tarde del Domingo 6 de Junio de 2010, Don Rafael Nadal Parera ha sido el medio que ha TRANSMITIDO a la humilde morada en la que habito un cúmulo de vibraciones positivas y unos momentos de emociones inolvidables. Y no es la primera vez que lo hace.
Hoy estoy crecido, así que voy a recrearme en todas las apuestas realizadas durante el torneo. Nadal ganaba en 3 sets para completar un torneo perfecto (en cuanto a sets perdidos) y Soderling ganaba 12 juegos (me ha fallado el 2º break del manacorí en la segunda manga). Respuesta de mi contrincante en la apuesta: “Exagerado. Pero no has visto jugar al sueco este torneo, no has visto cómo le pasó por encima a Federer, no te acuerdas que ganó a Nadal el año pasado, has visto cómo pega la derecha, has visto cómo saca.”
Ante tal cúmulo de interrogaciones a mí sólo se me ha ocurrido hacer una más: Pero, has visto contra quién juega. Juega contra el mejor jugador de la historia en tierra batida, juega contra una persona con un físico y una inteligencia fuera de lo común, que le permita jugar cada tanto en el sitio de la pista perfecto. Su cerebro procesa en cada momento el golpe a sacudir a la pelota. Que me ataca el saque, juego un primer segundo abierto para obligarle a dejar una pelota a media pista. Que pega todo plano, juego profundo para que golpee a bote pronto o 3 metros detrás de la línea. Ahora revés cruzado fuerte, ahora derecha cruzada con la rosca endiablada para que bote 2 metros, ahora revés cortado para que agache el riñón, ahora un poco corto para que me ataque y le pase en la red.
Hoy he visto todo esto en la Philippe Chatrier. Un buen jugador de tenis con encefalograma plano, sólo sé atizar, atizar y atizar a la bola. Y otro jugador pausando el juego y pensando lo que hay que hacer. En el tenis en particular y en el deporte en general no siempre gana el más rápido, el que más salta y el que más fuerte le pega a la bola. Hay mil millones de detalles y dos mil millones de condicionantes que intervienen a la hora de decantar la victoria de un lado o del otro.
En mi dilatada carrera como espectador deportivo encuentro muchos momentos y muchos deportistas que, puntualmente, han sido el vehículo para transmitirme grandísimas vibraciones.
Nadal está superando a casi todos porque él no lo simplifica a un momento, no es algo coyuntural. Vivo pendiente de su web, de su calendario, de sus comentarios en Facebook, de su dolor de cabeza antes de un torneo. Parezco una quinceañera histérica delante de su estrella del pop.
Sólo tengo un precedente, Don Miguel Induráin Larraya (estoy preparando un largo artículo dedicado al gigante de Villaba).
En fin, más allá de los 7 grandes, de los 18 Masters mil, de las 3 Copas Davis, está un deportista que no me deja ver los partidos sentado plácidamente en mi sofá. Esto es TRANSMISIÓN.
Dedicado a mi gran amigo Pedro.
Una calle de París
Mil ochocientos ochenta. No me refiero al turrón más caro del mundo si no a la longitud de una de las calles más bellas de París y por ende, del mundo. Tiene 2 extremos de una belleza y un significado glorioso. De un lado la Plaza de la Concordia, dominada por el espectacular obelisco de Luxor, custodiada por el lujoso hotel Crillon, los jardines de las tullerías, el museo de la Orangerie y vigilada, al otro lado del Sena, por la Asamblea Nacional. Plaza anteriormente llamada de Luis XV, hasta que la Revolución decidiese acabar con la estatua ecuestre del monarca francés y denominarla Plaza de la Revolución. Tras el fin del la época del Terror tomaría su actual nombre.
En el otro extremo, el Arco del Triunfo, monumento erigido por Napoleón tras la victoria de sus tropas en la batalla de Austerlitz y situado en la Plaza Charles de Gaulle, general francés que se negó a aceptar el armisticio firmado por su país (con Petain a la cabeza) y la Alemania del Tercer Reich.
En su corazón, tiendas de lujo, jardines para enamorados, grandes y pequeños palacios. Y desde hace 2 décadas, miles de turistas, peregrinos e inmigrantes españoles vanagloriándose de su nacionalidad y exhibiendo sus banderas, para celebrar los innumerables triunfos de sus deportistas en la ciudad del amor. Son los Campos Elíseos.
En agosto de 1944, tras 4 años de ocupación, los parisinos abarrotaban las aceras de la Gran Avenida entonando la marsellesa en honor a las tropas aliadas que habían derrotado y expulsado a la Wehrmacht de territorio francés. A esas tropas se les unieron los valientes hombres y mujeres de la Resistencia, mientras que los integrantes del Gobierno de Vichy permanecían escondidos en sus madrigueras. También era su derrota.
Desde principios de los 90, el himno ha cambiado. Seguramente no será tan bonito, no sonará tan bien. El dominio de los deportistas españoles en suelo francés está siendo arrollador e incluso humillante para un país tan orgulloso como Francia. Aguantar año tras año el chaparrón de victorias del vecino del sur no debe ser plato de agrado.
El diario deportivo más conocido de Francia, L’equipe, ha puesto en duda, en multitud de ocasiones, los triunfos españoles, achacando posibles prácticas dopantes a algunos de los héroes ibéricos. Estas críticas no han hecho más que encumbrar la figura de estos deportistas.
Roland Garros
El grande sobre arcilla. Rafael Nadal Parera, el Gladiador, es el nombre propio de los últimos años en el torneo de tenis más prestigiosos sobre tierra batida. 31 victorias y 1 sola derrota contemplan al jugador de Manacor. Ha llegado a desesperar al mismísimo Federer, ha igualado el récord de victorias consecutivas de Borg y sobre todo, ha conseguido que el público francés aplaudiera su derrota en la edición de 2009 (las ratas de tierra, término acuñado por L’equipe, empiezan a cansar por esas latitudes).
Antes de Nadal, estuvieron Bruguera (me pongo melancólico cuando recuerdo a uno de los tenistas con más talento que he visto jugar, qué muñeca), Corretja, Moyá, “el mosquito” Ferrero, Costa, Berasategui y tantos otros, conquistando año tras año la Copa de los Mosqueteros, devolviendo (deportivamente) la invasión de finales del XVIII – principios del XIX.
Tour de Francia
Dos divisiones tiene el dominio español en la Grand Boucle. 
Primera mitad de los 90. DON MIGUEL INDURÁIN LARRAYA, el Emperador, Miguel V de Francia y II de Italia. Durante cinco años, tirano del ciclismo mundial. Pocas veces un deportista ha dominado un deporte con tanta serenidad, con tanta austeridad como el navarro. Calculador hasta el éxtasis de sus seguidores y la desesperación de sus detractores. Calificado como el primer deportista alemán con pasaporte español. Le dedicaré un amplio post a mi ídolo de juventud.
Los últimos 4 años (tras el dominio de Lance Armstrong) el himno español vuelve a sonar el último domingo de Julio en los Campos Elíseos. Pereiro, el luchador Sastre y el número 1 del ciclismo actual, Alberto Contador, izan la bandera rojigualda en la avenida parisina ante la mirada del Obelisco y del Arco.
Mientras tanto, el pueblo francés, se retuerce en los butacones de sus salones cambiando de canal. No pueden soportar más tanto triunfo español. Para colmo, al apretar el botón de su mando a distancia, y sintonizar el canal de cocina para reconfortarse con otrora su dominio en los fogones, verán a Arzak, los Roca, Adriá, Berasategui, Carmé Ruscalleda, y se lamentarán, ya no nos queda ni la cocina.
Sólo Panoramix puede arreglar la afrenta.
Repartir el pastel antes de que se estropee
Estaba yo preparando un post sobre la situación de la Euroliga de baloncesto, al hilo de la Final Four que se jugará la semana que viene en París, pero la actualidad manda.
Hablábamos hace unas semanas de la situación privilegiada, dentro del fútbol patrio, de Real Madrid y FC Barcelona respecto a entre otros temas de los derechos de televisión. Pues bien, parece que las cosas se mueven, sorprendentemente diría yo, en sentido contrario. Los clubes con los dos gigantes a la cabeza se están planteando volver al modelo tradicional de venta conjunta de derechos de TV, y reparto de los ingresos en función tanto de la audiencia de cada equipo como de la clasificación final en la competición.
Lo más sorprendente a primera vista es que los líderes de este cambio son precisamente Real Madrid y Barça, que son los más beneficiados por el sistema actual. ¿Por qué quieren cambiarlo? No creo que les haya dado un ataque de generosidad.
La situación de gran parte de los clubes, sin recursos para afrontar el endeudamiento de los pasados “años felices”, muchos en suspensión de pagos o en camino de ello, amenaza con dejar la Liga como un solar. A nadie beneficia que los dos grandes se paseen en la Liga frente a otros 18 equipos arruinados, ni siquiera a estos dos grandes.

De este modo Florentino y Laporta se muestran dispuestos a repartir parte del pastel, antes que asumir el riesgo de que dicho pastel se estropee. Evidentemente de paso pretenderán obtener algo a cambio. Y ese algo puede venir por imponer horarios de los partidos que permitan “universalizar” el interés por la Liga Española, al estilo de la Premier League Inglesa. Partidos los sábados a las 15:00, para que los chinos los vean en Prime Time y compren más camisetas…del Madrid o del Barça, por supuesto.
Veremos en los próximos meses en qué quedan estas intenciones. En mi opinión el sistema que pretenden es bueno, desde luego cualquier cambio mejorará la ley de la selva actual. Sin embargo requerirá renegociar los contratos actuales, firmados individualmente por cada club y vigentes hasta 2013.
Al final, creo que tanto unos como otros están condenados a entenderse. ¿Vencerá por una vez el sentido común?
Tiempo Muerto
Me presento, soy el Caustico.
Alumno educado por los maestros blogueros de la RAD al que le han concedido el privilegio de expresar sus impresiones y opiniones en este creciente espacio. Intentaré mostraros como mi forma de ser y opinar engancha con mi forma de entender (y practicar) el deporte: entre agresivo y destructor; entre ácido y corrosivo; entre insistente y molesto. No te asustes Elopez, procuraré no bajar demasiado el nivel.
Antes de nada y ya que voy a hablar de baloncesto (más o menos), me gustaría poneros en situación y narrar mis primeros escarceos con este deporte:
Todo campista, entrenador y “vieja gloria” retirada del mundo del fútbol, siempre me gustó jugar un tres para tres, pelearme por cada rebote o intentar (sólo intentar) meter más triples que el pulcro en el patio del colegio. Eso me llevo a ser el único futbolero jugador habitual de básquet en la clase de “Educación física” (era eso o correr). Pero verlo en la tele no me divertía… y apareció el señor Michael “His Royal Airness” Jordan que junto a otros grandes como Bird, Magic, McHale, Ewing, Olajuwon,… y por supuesto Trecet, hicieron que creciera en mi un cariño especial por este deporte.
Pero la liga nacional era otra cosa, salvo algún balón firmado por Darrell Lockhart, mi vecino en su etapa bilbaína y algún partido a medias de los Epi, Sibilio, Trumbo,… no conseguía engancharme. Me parecía más aburrido. Hasta que un buen día apareció un grandullón lituano llamado Arvydas Sabonis que tiraba triples, daba pases increíbles midiendo 2,20 y consiguió despertar mi interés. Si no recuerdo mal ese fue mi primer contacto directo con la ACB. A partir de ahí mantuve el interés aunque he de reconocer que sin demasiados alardes.
Hace un par de años oír hablar (mucho) sobre una porra de básquet llamada Supermanager. Hacía que gente a la que yo consideraba normal, pudiese hablar horas de números positivos y negativos, tapados, jugadores que suben o bajan, etc. hasta llegar a momentos de éxtasis en la victoria o cruel humillación en la derrota tras años de intentos. Y decidí probar.
Gracias a mi un carácter altamente competitivo unido a mi escaso conocimiento baloncestístico, comencé un curso intensivo de ACB de 2 años de duración con abono del BBB incluido, cuyo examen final fue la asistencia a la Copa del Rey Bilbao 2010: 7 partidos en directo, más de 20 horas en el pabellón respirando básquet, viendo jugadores, entrenadores, aficiones,… gritando como un demente “Felipe Reyes niñato” o con la penya “No sois un club, sois una sección”. Hoy es el día que me sorprendo a mi mismo contándole a los colegas futboleros quien era Anicet Lavodrama o “el Matraco” Margall, que es un NAF o por qué los equipos valoran poco en Manresa.
Vale, algo sé, pero comparado con las CPUs que me rodean todavía soy un BAF (blanco aprendiz con fundamento). Así que de momento no voy a hablar del juego en sí, sino de los alrededores. Y que mejor manera de empezar que con Cheerleaders.
Tengo que decir que estoy bastante decepcionado en este aspecto con la ACB. Su hermana mayor yanqui, le lleva años luz de ventaja (en este tema). Sé que allí hay tradición de animadoras (se considera deporte), posiblemente los equipos tienen más presupuesto e incluso hay más aceptación por parte del público pero una cosa tengo clara: se preocupan de que el espectador disfrute. Aquí, en vez de tratar de diseñar un espectáculo completo y darle cierta importancia a la tarea de animar y divertir al público, la mayoría de equipos se han limitado a reclutar grupos de adolescentes medio monas (GCA y BAR en esto por lo menos se lo han currado) que se dedican a bailar los últimos hits de discoteca en los tiempos muertos. Algunos ejemplos (ALI, MUR, GRN):
No lo hacen mal, se nota que lo entrenan, a veces prueban alguna cosa diferente, pero sin salirse mucho del guión. Pero para mí no se llega a cumplir el objetivo:
“En deporte, la animación, barras, porra o «cheerleading» consiste en el uso organizado de música, baile y gimnasia para hacer que los aficionados animen a sus equipos en los partidos”
Tampoco es que se tengan que jugar el cuello haciendo yurchenkos por la pista pero un cambio a la música (la mayoría de los asistentes hace tiempo que no pisamos una discoteca), alguna sorpresa de vez en cuando y una revisión del plantel, urgente en algunos equipos, no serían mal recibidos por el público.
Nota para los directivos del Murcia: dediquen un poco más del dinero que da la huerta en contratar a unas monitoras de aerobic en paro, acróbatas circenses del Este o incluso mujeres de vida licenciosa para así poder dar una alegría a su público este año que seguro que lo necesita.
Sin grandes inversiones. Imaginación, buena presencia y trabajo. Como muestra dos botones en los que “sólo” se necesitan bastantes cuerdas y unos cuantos locos:
Video animadoras comba:
http://www.marca.com/blogs/fuera-de-juego/2010/01/20/video-las-cheerleaders-que-dejan-en.html
Video animadores gordos:
http://www.marca.com/blogs/fuera-de-juego/2010/04/03/videos-las-cheerleaders-mas-calientes.html
Lo inventaron los ellos y se les da de vicio, así que si no sabemos hacerlo mejor, no se nos ocurre nada o no nos apetece pensar un poco…copiémosles, por el bien de todos. Imaginaros ver ésto cada partido:
Los tiempos ya no estarían muertos El Caustico
Mickelson era el plan B
Todos los seguidores al golf, y muchos que no lo son, tenían puesta su vista, el jueves a pocos minutos de las 2 de la tarde, en el tee del 1 del Augusta National Golf Club. El speeker presenta a los componentes de uno de los últimos partidos de la jornada, y en esos momentos de su boca sale el nombre de Tiger Woods. Ovación atronadora, no podía ser de otra forma. De este modo acababan los meses más turbulentos en la vida del número 1 del mundo.
Una vez perdonado, Tiger ha realizado un buen torneo. Tenía como hándicap la inactividad de los últimos meses y la “incógnita” de la reacción del público. A su favor, es el mejor. Ha tenido problemas con el driver y sobre todo 2 errores de bulto en la última jornada. Los 3 putts en el 14, teniendo el primero de ellos a unos 5 metros, serán un récord negativo en la historia del californiano. Por lo menos, su cuarta posición demuestra que Tiger seguirá estando en la cabeza de los torneos.
Descartado el ídolo para el triunfo los estadounidenses tenían que buscarle sustituto. La película no tenía el final esperado pero, esto es Hollywood, no puede acabar mal. Segundo jugador con problemas personales, eso sí, de otra índole: Phil Mickelson. Tipo simpático, buena persona (no lo digo yo que, de momento, no le conozco personalmente), ha encontrado la regularidad en su juego en los últimos años y, para colmo, su mujer ha superado una grave enfermedad. Así que, a rey muerto, rey puesto. Mickelson ha estado muy seguro todo el torneo, ha firmado 4 vueltas por debajo del par de Augusta. Firme desde el tee, ha dado grandes golpes en sus aproximaciones al green, guarden en la videoteca el segundo golpe en el 13 de la ronda final, espectacular.
El mayor incordio para el bueno de Phil ha sido el inglés Lee Westwood. Nos ha hecho soñar a los europeos con una victoria de un golfista del viejo continente. A Westwood le podíamos clasificar en la categoría de buenos jugadores que no tienen un grande. Lleva 2 temporadas bastante buenas y, creo que caerá alguno en su zurrón en breve.
Exhibición de Anthony Kim en la segunda vuelta del último recorrido. Buenísimos golpes a green e increíbles putts. El hoyo parecía una piscina olímpica cada vez que pateaba el norteamericano. Le esperamos, “con cariño”, en Gales para la Ryder de este año.
Muy buen torneo de otro buen jugador, el coreano Choi. Poulter era la segunda esperanza europea pero bajó sus prestaciones el fin de semana.
No puedo olvidarme de la primera jornada. Sandy Lyle, Bernard Langer, Tom Watson, Fred Couples. Creía haber retrocedido 20 años en el tiempo. Todos encaramados a las primeras posiciones queriendo demostrar que hay hueco en este deporte para los abuelos.
Los españoles, de todo un poco. Bien el pisha en un campo dónde se penaliza no tener un drive largo. Impresionante última jornada, 66 golpes para acabar duodécimo y asegurarse la presencia en el Masters el año que viene. De Sergio no sé qué decir. Está apático. Mucho tendrá que cambiar su mentalidad (creo que más que su juego) para recuperar el nivel de tiempos mejores. Su talento le permitió pasar el corte, aunque no sé si hubiera sido mejor irse a casa. Quirós no pasó el corte. Cuatro o cinco errores graves en las 2 primeras jornadas le privaron de llegar al fin de semana. Al contrario que García, creo que está en progresión y tiene juego (sobre todo un gran drive) para triunfar en los campos de la PGA.
Con la imposición, por parte de Cabrera, de la apreciada chaqueta verde Mickelson daba por concluida la película. Superación personal, esfuerzo encomiable, beso a la chica y triunfo final.
THE END
Malditos: vida, pasión y muerte

Olvídate de ser como ellos. Los malditos no acaban bien.
Me da igual hablar de música, literatura, cine o deporte. La historia se repite una y otra vez: jóven talentoso y de espíritu libre, que rechaza las normas y valores que le rodean, disfruta una vida de bohemia y excesos, camino de una autodestrucción anunciada…que termina por convertirle en leyenda.
1ª Etapa: Vida
Apareciste de repente, de la nada. Habías sido un chiquillo prometedor, pero tus primeras actuaciones ante el gran público superaron las expectativas más optimistas. Demostraciones deportivas que superaban los límites de lo real, quimeras soñadas por el resto de los mortales que anunciaban una revolución en tu diciplina. El futuro había llegado.
Pero con la misma rapidez, comenzaba a vislumbrarse tu lado oscuro. La moneda siempre tiene dos caras. Ángel y demonio.
En el deporte, por tu irregularidad que te condenaba a oscilar entre lo sublime y lo vulgar, los pañuelos blancos y el aburrimiento, el éxtasis y la desesperación colectiva…O tu tendencia a esconderte. O a olvidarte de tu equipo haciendo la guerra por tu cuenta. O a ocuparte en peleas y provocaciones sin sentido.
Y todo ello porque en tu mente habitaba un reglamento imposible donde la impresión artística, los destellos de brillantez o el protagonismo individual fuesen mejor puntuados que los “aburridos” criterios de regularidad, eficacia y resultado.
Fuera del campo, por imitar al maldito entre todos los malditos.
2ª Etapa: Pasión
Ya sé lo que me vas a decir. Que eres como un reloj que adelanta. Desde tu visión romántica del deporte, tu tiempo está por delante del resto de los mortales. Te consideras un artista incomprendido. No te entendemos.
De ahí tu expresión. Apático, cansado de todo lo que te rodea. Siempre pensativo y triste. Solo. ¡Ay, ese aire atormentado…!
De ahí tus desplantes. ¿Cómo se puede mostrar tanta rabia y amargura en las celebraciones? Y esa actidud permanentemene provocativa para librarte de nosequé demonios internos…
Pero ya sé. El mundo está contra ti.
De ahí tus excesos. Vivir al límite. Al filo del abismo. En el centro de la polémica. Presentado ante tu público, “ecce homo, he aquí el hombre”, te condenarán unánimemente, cambiando su rol de espectadores por el de jueces y verdugos. Humillado por los que te idolatraban. La burla y el escarnio popular darán forma a tu particular vía crucis allá donde compitas. Quien fue la envidia de todos, el ídolo deportivo del pueblo se convierte de la noche a la mañana en el héroe caído.
3ª Etapa: Muerte
Un día te cansarás.
A bordo de un imaginario Porsche 550 Spyder enfilarás la carretera sin retorno que conduce hacia un final deportivo abrupto y prematuro. Baqueteado por tantas y tantas lesiones. Físicas y mentales. Hastiado de un deporte pervertido por el negocio. Melancólico de la pureza artística tan poco valorada hoy en día. “Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadaver”, verdad?
Por favor, escúchame. No te sientas condenado por tu destino. Imagina lo que aún puedes conseguir, tienes tanto potencial… Reclama tu derecho a la fantasía como estilo de vida en un deporte que rechaza a los diferentes. No contribuyas a la extinción de tu especie. Juega. Sigue jugando.
Si no resistes, te perderemos para siempre. Y entonces, serás un mito.
Viva el golf y viva Augusta
Nathan Green, Heath Slocum y Louis Oosthuizen tendrán el inmenso honor de inaugurar la edición 2010 del Masters de Augusta. Pisarán los primeros el tee del Tea Olive en el Augusta National Golf Club.
Año a año miro los pairings de la primera jornada con la ilusión de ir encontrando jugadores que han creado momentos especiales en este deporte. Así voy encontrando a “La morsa” Stadler, al pequeño galés Woosnam (que manera de beber una pinta de Guiness), a Langer, a Tom Watson (lástima de British 2009), Mize, Sandy Lyle, Crenshaw, etc… Veo esta nómina de asistentes y me emociono, recuerdo golpes increíbles, actuaciones memorables, en definitiva, momentos inolvidables.
Pero este año los titulares de la prensa no giran en torno a quién es el favorito, cómo es el estado del campo o la climatología presente durante la semana. Todos los comentarios se dirigen hacia una misma persona, Tiger Woods. Y ustedes dirán, no ha cambiado nada, y yo les contesto que sí. Cierto es que Tiger acapara desde hace 14 años todas las miradas, pero por primera vez esas miradas no se concentrarán sobre él por motivos deportivos.
Multitudinaria rueda de prensa al llegar a Augusta para repetir una vez más su absoluto arrepentimiento y para conseguir el perdón de todo el mundo. En fin, ya lo adelantó la RAD hace unas semanas.
Y, cómo llega Tiger al evento. La teoría dice que los acontecimientos de los últimos meses deberían hacer mella en el californiano. Yo digo que no. Cada vez me recuerda más a una película americana y este tipo de películas rara vez acaban mal. El protagonista comete numerosos errores que perjudican sobremanera a la chica guapa y por ende a compañeros y público en general. Comienza a realizar actos que le acerquen a la redención y en un apoteósico final da el golpe de gracia para quedarse con la chica, el público y, sobre todo, con la taquilla. El domingo por la noche veremos como acaba todo, observaremos si ha sido la típica superproducción norteamericana a la medida de Tom Cruise, o si por el contrario ha sido una película independiente de bajo coste. Me inclino más por la primera.
Después del Dios Tiger llegan los mortales, a los que Tiger por supuesto ha pedido perdón. Escribía Trecet que más le valdría pedirles perdón cuando su drive sobrepasa 50 yardas el del resto y no por haberse acostado con Mindy o con Pamela. Mis apuestas para este año, con lo que conlleva arriesgarse con un pronóstico en el mundo del golf:
Omito a Tiger. Ernie Els vuelve. La grave situación de su hijo le había hecho retroceder en el escalafón. Dos torneos en el PGA Tour le avalan este año. Camilo Villegas, probablemente el jugador con más talento hoy en día, debería dar el salto de calidad para elevarse a los altares de este deporte. Este año confío mucho en los británicos, concretamente en Poulter, Casey y McDowell. Tengo muchas ganas de ver a McIlroy pasando el corte y estando arriba el fin de semana.
No me voy a olvidar de los estadounidenses. Los 2 más en forma, Steve Stricker y Anthony Kim (lo siento Jaime).
En cuanto a los españoles, estaremos representados por Sergio García, Álvaro Quirós y Miguel Ángel Jiménez. En García ya no confío. Puede que haga un buen torneo pero no ganará. Ha demostrado más que de sobra que el putt y la presión en las rondas finales le impedirán ganar un grande. En Quirós tengo fe. Si consigue un buen porcentaje de calles cogidas con el driver hará un gran torneo. Del Pisha sólo puedo decir que, si gana, me fumaré un cohiba el domingo por la noche.
Vamos a disfrutar de un grandísimo espectáculo, en un marco incomparable. Así que, por favor, olvidémonos de todo lo que no sea golf y gocemos con el juego.
GOD BLESS AMEN CORNER.
Una Historia Con Gancho (… ¡Ey, Yo Te Conozco, Tú Eres Kareem Abdul-Jabbar!…)
Un niño pecoso de flequillo rebelde y cara de espabilado entra en la cabina del avión a punto de despegar, y tras un surrealista diálogo con el capitán de la nave sobre películas de gladiadores, repara en el tripulante de su derecha, y después de un rápido reconocimiento, le suelta: “Un momento, yo te conozco, tú eres Kareem Abdul-Jabbar, y juegas al baloncesto con los Lakers de Los Ángeles….yo creo que eres muy bueno, pero mi padre dice que no bajas a defender, que no corres, y que casi nunca te esfuerzas. Que no sudas la camiseta, que sólo te esfuerzas en partidos internacionales…”
Entre los que amamos el baloncesto, sentimiento que compatibilizamos con el esfuerzo por forjar nuestros criterios de forma honesta, suele ser lugar de encuentro común el reconocimiento del gran Michael Jordan como el mejor baloncestista de todos los tiempos. Pero junto a esta afirmación de naturaleza cuasicientífica, dejamos de lado posturas académicas y hacemos un hueco en nuestro corazón a otros jugadores que, muchas veces sin saber el porqué (el corazón tiene razones que la propia razón no entiende), tocan nuestra tecla emotiva y pasan a formar parte de nuestro acervo sentimental (quien no ha comenzado una eterna discusión con la frase: “sí, vale, el mejor es Michael Jordan, pero a mí el que más me gusta es…”).
Cuando, a finales de la década de los setenta y principios de los ochenta, el que suscribe comenzaba su coqueteo con el deporte de la canasta, con sus zapatillas John Smith de color rojo, y su anaranjado balón de goma Mikasa, proyectaba su admiración y devoción hacia aquéllos a los que pretendía emular a modo de círculos concéntricos (algunos reales y próximos, otros más lejanos y utópicos). En el más inmediato, se situaba el equipo de las generaciones inmediatamente anteriores que constituían, por su mayor desarrollo físico y tiempo de aprendizaje, el primer peldaño a alcanzar. En el siguiente, aparecían los jugadores senior del primer equipo, nivel de aspiración más realista. Finalmente, se encontraba el baloncesto que la pequeña pantalla, primero en blanco y negro y luego en color, nos mostraba acercándonos a los primero ídolos nacionales que disputaban la liga española y las competiciones europeas.
Cuando el preadolescente en cuestión pensaba que estos últimos encerraban las máximas excelencias del deporte de la canasta, empezaba a oír de boca de sus mayores que existía un universo, más allá del mundo real, en el que habitaban héroes de este deporte cuyas habilidades físicas, técnicas y artísticas desafiaban los límites conocidos y elevaban el basket a alturas de perfección inimaginables. Respondían además, a mágicos y carismáticos nombres que no hacían más que intensificar la mistificación de ese paraíso lejano: Magic Johnson, el Doctor J, Baby Gorila, etc, etc.
Nunca he sabido muy bien porque de entre ese cúmulo de estrellas, en mi selección afectiva, quien ocupó plaza fuese Kareem Abdul Jabbar, de soltero Lewis Ferdinand Alcindor (antes de “casarse” con la religión musulmana). Quizás el fogonazo cromático del dorado y púrpura de su vestimenta proveniente de las primeras fotos en color de mis antiguas revistas de basket, quizás sus extrañas gafas que lo distinguían del resto de jugadores, quizás ser el poseedor de innumerables records individuales y colectivos en la historia de la liga,…. Pero creo que el argumento definitivo fue descubrir que era dueño de una de las armas más mortíferas que en el mundo del deporte han existido, un movimiento perfecto, un lanzamiento imparable, un fundamento técnico elevado a la categoría de arte,……..el SKYHOOK.
El ritual de ejecución del skyhook se repetía una u otra vez martilleando las canastas rivales. Instalado en el poste medio de la zona rival (lo que en terminología ochentena siempre se ha conocido como “las letras”), tras las habituales pugnas por ganar la posición con sus rivales, Kareem utilizaba su imponente envergadura para alargar su brazo y esperar solicito el balón que, en la mayoría de ocasiones a lo largo de su carrera, le era suministrado por el base de la eterna sonrisa.
Con el balón en su poder, comenzaba la sinfonía de movimientos entrelazados que componían el skyhook, en ocasiones precedidos de una pequeña finta hacia el lado derecho para zafarse de la presión corporal de su defensor. A partir de ahí, comenzaba la rotación del cuerpo hacia su izquierda, la extensión de su interminable brazo derecho hacia las alturas, la utilización del brazo izquierdo como nivelador del movimiento y como parapeto frente al pívot rival, y el movimiento final de muñeca y acompañamiento del balón con las yemas de los dedos, que describía un movimiento de parábola hasta introducirse en el aro contrario.
Dicen que sólo en dos ocasiones a lo largo de la historia el skyhook fue taponado por otros dos colosos de épocas distintas (Wilt Chamberlain y Hakeem Olajuwon), pero también dicen que nunca dejes que la realidad estropee una buena historia.
Un cronista americano bautizó el movimiento con una de las más bellas definiciones que pueblan nuestro apasionante mundo del deporte:
“No es un gancho plano, no es un medio gancho, no es un gancho en suspensión……ES UN GANCHO PURO….…QUE SALE DESDE EL CIELO”.
El chollo de ser Madrid o Barça
Escribo mientras veo la clasificación de la Liga BBVA (antes conocida como Primera División): Real Madrid y FC Barcelona están empatados en la cabeza y el tercer clasificado (Valencia CF) está a 18 puntos de distancia; el equipo sorpresa de la liga, el RCD Mallorca es cuarto a 24 puntos.
Una primera lectura lleva a afirmar que está siendo una gran temporada por parte de los grandes, y sin duda lo es. Cada uno con su estilo son dos equipos temibles que avasallan a su rival en la mayoría de los partidos.
Pero pensando con perspectiva, quizá lo extraño es que no pase esto todos los años. Echemos un vistazo a los fríos números, empezando por los ricos:
Y acabando por los desheredados:
Ningún rival de la liga española llega a la tercera parte de los ingresos del Barça, ni a la cuarta parte de los del Madrid. Y más de la mitad de rivales en la liga disfruta de menos de la décima parte de ingresos. Real Madrid y FC Barcelona se han convertido en los 2 clubes europeos con mayores ingresos, mientras que para encontrar al siguiente equipo español hay que buscar más allá del top 20.
Desde siempre ha habido una gran diferencia económica entre Madrid y Barça y los demás, pero en los últimos años se está convirtiendo en un abismo. Se trata de una tendencia creciente y me temo imparable porque como analizo más adelante, todos los cambios de normas legales, sistemas de competición, e incluso las tendencias económicas favorecen a que sea así. Para rematar la faena, la idiosincrasia particular del negocio del fútbol patrio, basado en la rivalidad entre estos dos grandes clubes, acentúa aún más si cabe estas diferencias.
Pero busquemos más detalle y analicemos el origen de los ingresos de ambos clubes (más detalles en este informe).
La principal fuente de ingresos de la que se han alimentado los clubes en los últimos años. Los derechos de la Liga Española, y esto es un caso único prácticamente a nivel mundial, los negocia cada club por separado. Por tanto, ambos grandes clubes no reparten ni un euro de su suerte con el resto de equipos de la liga. Y además, da igual si ganan o pierden, quedan primeros o últimos, ingresarán lo mismo.
Hay que decir que particularmente en España se ha dado siempre el hecho de que tras los contratos de derechos de TV hay algo más que un interés puramente económico de los medios nacionales por rentabilizar el producto, llegándose a una auténtica ”guerra de medios” por controlar el fútbol, con ribetes también políticos. Los beneficiados, los clubes, particularmente Madrid y Barça al ser los principales atractivos.
Por otro lado, los ingresos de la Liga de Campeones sí los acapara la UEFA, y los reparte entre los participantes en función de partidos ganados y rondas superadas. En todo caso, gracias a las sucesivas ampliaciones de la competición, es suficiente ser cuarto en la Liga para clasificarse para la Liga de Campeones, y muy rematadamente mal lo tienen que hacer Real Madrid y FC Barcelona, dadas las diferencias económicas con el resto, para no lograrlo. De hecho, no faltan a la cita desde el año 1996.
Comercialización (35%)
El maná de ambos clubes en los últimos años. Después de 100 años, por fin, se han dado cuenta de la repercusión de su marca a nivel nacional y mundial.
A nivel nacional, cuentan con la incalculable ayuda de los medios de comunicación, que les regalan horas y horas de publicidad gratuita en horario de máxima audiencia; no hay Telediario en este país sin una noticia del Madrid y del Barça; si juegan porque juegan, si no juegan porque entrenan, y si están de vacaciones… ya se les ocurrirá algo que contar. Al fin y al cabo, hay que publicitar el producto que los propios medios han comprado a precio de oro.
Otro hecho que se ha revelado importante en el proceso es la apertura de fronteras a los jugadores. Poder contratar prácticamente sin límites a jugadores de todo el mundo se prometía en su día como un factor para igualar fuerzas entre clubes grandes y pequeños, pero en mi opinión a la larga ha tenido un efecto contrario: los equipos grandes pueden elegir los mejores jugadores del mundo y el resto se quedan con “los saldos”.
En cuanto a impacto a nivel mundial, son las únicas marcas que se han logrado subir al carro de la globalización. Con las nuevas posibilidades de los medios de comunicación, sus partidos son vistos en todo el mundo, aumentado con el aliciente de ver sus rutilantes fichajes galácticos. El resultado es que estos clubes probablemente tengan más hinchas en China, Japón, África o Latinoamérica que en España.
Taquilla y abonados (25%)
Los ingresos más tradicionales y estables. Merengues y culés cuentan con estadios grandes casi siempre llenos. Si no es con sus socios, con los visitantes (cada vez más y llegados de más lejos). Además han desarrollado el lucrativo negocio de los palcos VIP. Y no quiero profundizar (al menos hoy) en los favores que los políticos de turno regalan en forma de recalificaciones.
En conclusión,
Visto desde un punto de vista empresarial, Real Madrid y FC Barcelona son un negocio redondo: Ingresos estables, prestigio de marca de la que obtienen una gran rentabilidad, ningún competidor que les pueda hacer sombra a nivel nacional, y asentados en la “aristocracia europea”.
La pregunta final es: ¿Podría llegar el momento en que Real Madrid y FC Barcelona decidan abandonar la Liga y jugar sólo la Liga de Campeones?
Fuentes de información:



















